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UN FALSO ENEMIGO

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En una reciente publicación del profesor (r) Víctor Manuel Gómez, difundida en el Observatorio de la Universidad colombiana[1], se afirma que el SENA es el responsable del estado financiero actual de las IES privadas. Un análisis detallado de las afirmaciones y las relaciones entre categorías, demuestran que el profesor Gómez parece identificar un falso enemigo en una preocupación compartida.

Al igual que la mayoría de los ciudadanos, preocupa el acceso y calidad de la educación, en particular para el proceso de transformación de la sociedad. Esta preocupación, en el fondo subyace a las reflexiones del profesor Víctor Manuel Gómez, aunque algunos de sus énfasis están puestos, en especial, sobre la situación particular de Instituciones de Educación Superior (IES) privadas.

El doctor Gómez menciona que la quiebra o dificultades económicas de muchas IES privadas que ofrecen cursos en tecnologías ha sido por culpa del SENA, entidad que, a juicio del profesor Gómez, compite de manera desleal con las IES al ofrecer cursos de educación superior gratuitos. Está reflexión no es nueva en el análisis del profesor Gómez. En otras oportunidades el mismo académico ha denominado al SENA como un monopolio que genera distorsiones, y en consecuencia debería transformarse ese estado de cosas, redistribuyendo sus recursos públicos a otras instituciones técnicas y tecnológicas, lo cual redundaría en mayor competencia en el sector educativo[2].  Así, para el doctor Gómez el «problema de la educación», por los menos en las áreas del conocimiento técnica y tecnológica, queda reducido a un asunto de mercado.

Al respecto, el SENA efectivamente podría ser considerado un monopolio, no porque imponga precios, sino por factores de eficiencia y propósitos de Estado: la educación no formal que forma en ocupaciones y oficios, simula el mundo del trabajo en ambientes, talleres y demás escenarios especializados, los cuales representan una infraestructura física y humana costosa pero con economías de escala, que difícilmente el sector privado estaría dispuesto a asumir en condiciones de eficiencia, por ello interviene el Estado. Esto en la teoría económica se ha analizado bajo la categoría de “monopolio natural”, y es la razón de porqué se limita la cantidad de oferentes, por ejemplo, en servicios públicos[3]. Es tan evidente esta situación que el profesor Gómez reconoce las carencias en materia de calidad de las IES privadas, aunque no reconoce la importancia y cualidades del SENA en la formación profesional, lo que denota un claro sesgo en favor del sector privado, conectado con preceptos neoliberales.  

De otra parte, es importante recordar que una cosa es la formación profesional del SENA (educación no formal) y otra muy diferente es la educación superior, la cual obedece a ciclos propedéuticos, siendo el nivel de tecnólogo uno más entre esta categoría propia de la educación formal. Así, el tipo de formación que ofrece el SENA en lo que respecta a su misión, efectivamente puede ser considerado bajo un monopolio natural, sin embargo, no restringe la competencia de las IES privadas. Veamos por qué.

Para la introducción de su columna, el profesor Gómez cita el documento construido colectivamente por SINDESENA titulado Tejiendo una propuesta SENA para el fortalecimiento de la formación profesional integral[4], sin embargo, su lectura sólo toma apartes entre líneas. Ante la inflación de cifras en educación superior (tecnólogos) que le han cargado al SENA en metas, el autor únicamente apela a los datos, no considera la denuncia allí contenida. De esta manera, identifica un falso enemigo.

El documento referido no pretende mostrar logros en educación superior en el SENA. Por el contrario, lo que se denuncia es el proceso de afectación a su misión institucional, que ha consistido en la asignación de metas en tecnólogos que no le corresponden debido a que, se reitera: la formación profesional (ocupacional) es propia de la educación no formal, y por ende diferenciada de la educación formal (como lo es la educación superior, siendo los tecnólogos un nivel en la misma).

De modo que, no es culpa del SENA como institución pública la realidad de otras IES, el SENA no es el enemigo, es otra víctima de las políticas de los gobiernos neoliberales (como los cita el autor, en nuestra opinión un calificativo adecuado), que han instrumentalizado la entidad para inflar cifras de educación superior mediante la oferta sobredimensionada de tecnólogos.

Lo anterior, sin embargo, no es analizado por el doctor Gómez, como tampoco los problemas de financiación de una entidad como el SENA y sus afectaciones en la garantía del derecho a la formación de los trabajadores. Tal alusión resulta pertinente, pues su propuesta es demasiado simple: desfinanciar al SENA transfiriendo sus recursos a las IES privadas quebradas o en riesgo de falencia, con lo cual supuestamente se resolvería parte del problema.  Esta solución, por un lado, desconoce, nuevamente, que la misión del SENA es diferente a la de las IES de acuerdo a lo establecido en la ley y en los estatutos; y, por otro lado, tampoco reconoce las dificultades financieras que tiene el SENA por cuenta de las políticas de los mismos gobiernos neoliberales que han afectado sus recursos de destinación específica a la formación profesional.

El documento Tejiendo una propuesta SENA para el fortalecimiento de la formación profesional integral describe cómo el presupuesto del SENA ha sido afectado por una racionalidad parecida a la del doctor Gómez: la supuesta rigidez que impone la financiación de la entidad con parafiscales sobre el denominado «mercado de trabajo». Esta posición desconoce que las reformas que han afectado la financiación de la entidad han suprimido salario (social), y por ende han tenido impactos no sólo para el SENA, también para otras entidades (ICBF y seguridad social en salud) y en la distribución funcional del ingreso.

Ahora bien, hay una coincidencia con el doctor Gómez: los sucesivos gobiernos (neoliberales) no han tenido interés en la innovación y la industrialización, y por tanto esto restringe el cambio tecnológico y su interiorización, haciendo que Colombia perpetúe la importación de máquinas y procesos. Sin embargo, su remedio no encaja con la dimensión de la enfermedad. La dependencia tecnológica de un país periférico como Colombia no se resuelve mercantilizando la educación, y muchos menos redistribuyendo los recursos del SENA que, nuevamente, tiene como misión la formación profesional (ocupacional) de los trabajadores y no debería competir con las IES privadas. Por tanto, si se quiere una transformación del modelo económico, las exigencias de fondo del doctor Gómez deberían sustentarse en un reclamo por mayor financiación (en otras fuentes) para el sistema educativo y para la innovación científica y tecnológica, no afectando la materialización de un derecho de los trabajadores como la formación profesional integral que ofrece el SENA.

Al respecto, conviene destacar que el documento Tejiendo una propuesta SENA para el fortalecimiento de la formación profesional integral reflexiona sobre la relación entre la forma de acumulación de capital en Colombia y la educación y formación, sugiriendo que lo impertinente no es propiamente el sistema educativo, sino las incapacidades de un modelo económico reprimarizado y financiarizado que no genera empleo y condena la economía a una espiral de dependencia con baja productividad.

En tal sentido, el documento muestra como el salto en materia de productividad y la superación de la dependencia tecnológica se logran con recursos constantes y elevados en materia de investigación, desarrollo e innovación (ID+i), dirigidos a universidades y otros institutos. Sugerir que redistribuir el presupuesto y de facto suprimir al SENA, sería apenas demagogia ante la magnitud de recursos de tal propósito.

Las asignaciones de países de alto ingreso y de potencias emergentes como China para estos propósitos son reveladoras en tal sentido. No es entonces coincidencia que estos países centrales detenten la mayor parte de las innovaciones (patentes, diseños industriales, entre otros). Sólo a modo de ilustración, entre 2000 y 2018 el gasto en ID+i como porcentaje del PIB en Colombia fue en promedio 0,2%, bastante menor comparado con las asignaciones de China que en el mismo período triplicó los recursos de 0,89% a 2,2% del PIB, igualando el promedio de los países de alto ingreso. Situación que no se alteró en el gobierno de la “economía naranja”, que de acuerdo con datos oficiales disminuyó las asignaciones presupuestales para el sector de Ciencia, Tecnología e Innovación en 12,1% (en términos reales) entre 2018 y 2022[5].

Para finalizar, resulta preciso decir que el SENA también puede hacer investigación. Sin embargo, dadas sus particularidades, esta investigación debe ser aplicada exclusivamente a la formación profesional (no pensada para publicar artículos en revistas indexadas o actividades similares propias de la educación formal). Esta es la manera como desde el Estado se democratizan sus resultados y se mantiene coherencia con la misión de la entidad. Sin embargo, se insiste, dada la dimensión del rezago a nivel tecnológico, en cualquier caso, la investigación aplicada que hace el SENA corresponde a una parte de la apuesta enorme para crear e interiorizar el cambio tecnológico en el país.

Invitamos al doctor Víctor Manuel Gómez y demás interesados en el tema, a un debate tranquilo, con argumentos, que analice la real del momento y sobre todo que reemplace la descalificación por propuestas que no apunten a eliminar uno de los pocos derechos que hemos logrado defender y mantener para el pueblo colombiano.


[1]El SENA y la crisis en formación T y T en ed. superior: Víctor Manuel Gómez – abril/22. Disponible en: https://www.universidad.edu.co/el-sena-y-la-crisis-en-formacion-t-y-t-en-ed-superior-victor-manuel-gomez-abril-22/ (revisado: 26 de abril de 2022).

[2] “El SENA es un gran monopolio de los dineros para la formación” – agosto/2022. Disponible en: http://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/el-sena-es-un-gran-monopolio-de-los-dineros-para-la-formacion/ (revisado: 26 de abril de 2022).

[3] Para mayores detalles sobre esta definición, véase: https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/36667/S2014142_es.pdf (revisado: 26 de abril de 2022).

[4] Tejiendo una propuesta SENA para el fortalecimiento de la formación profesional integral Agosto/2021. Disponible en: https://sindesena.org/descarga/informe-ejecutivo-tejiendo-una-propuesta-sena-para-el-fortalecimiento-de-la-formacion-profesional-integral/ (revisado: 26 de abril de 2022).

[5] Respuesta del Ministerio de Hacienda y Crédito Público a derecho de petición formulado por el Senador Wilson Arias Castillo (Radicado: 2-2021-067019).

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